“¿Generamos el SEAT Ibiza en mitad de Barcelona con una medusa flotando?” No, no estábamos alucinando. Estábamos trabajando. La agencia 14 lo tenía claro: “Skip the common”. Así que dejamos atrás lo obvio, lo seguro y lo repetido… y nos fuimos de viaje a lo inesperado. Con la IA como…

“¿Generamos el SEAT Ibiza en mitad de Barcelona con una medusa flotando?”

No, no estábamos alucinando. Estábamos trabajando.

La agencia 14 lo tenía claro: “Skip the common”. Así que dejamos atrás lo obvio, lo seguro y lo repetido… y nos fuimos de viaje a lo inesperado. Con la IA como copiloto. Porque cuando el concepto es desafiar lo convencional, la herramienta también tiene que estar a la altura.

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Aquí la inteligencia artificial no fue un adorno ni un capricho. Fue la forma más eficaz —y más lógica— de ejecutar una campaña que, desde el concepto hasta la imagen final, pide salirse del molde. Porque lo “inesperado” no era solo una idea creativa: era una exigencia técnica.

Cada gráfica debía parecer un instante real, pero ambientado en una Barcelona paralela donde lo improbable ocurre. No se trataba solo de poner un coche en una calle con elementos raros, sino de crear desde cero escenarios completos, con su calle, su luz, su atmósfera y su momento surrealista. Todo pensado para encajar a la perfección con cada modelo, sin errores ni deformaciones.

El resultado: imágenes donde lo extraordinario se mezcla con el producto de forma natural, sin forzar nada.

Y sí, fueron meses de trabajo, ajustes constantes y más prompts de los que podemos contar. Cada imagen tenía que ser mucho más que estética: debía contar una historia visual coherente, potente y, sobre todo, inesperada.

Una historia visual para cada coche. Un universo a medida. Y una prueba más de que la creatividad, bien acompañada por la IA, no tiene límites.

Arona

Leon

Leon 5D

Ateca

Ibiza


SEAT quería lanzar unas botas exclusivas para celebrar su patrocinio de la Copa de la Reina. Una pieza única, firmado por la agencia C14. El problema: no había tiempo para producirlas ni mucho menos fotografiarlas antes de la final, y sin imagen, no había campaña que funcionara.

Entonces entramos nosotros.

Con la visión creativa de C14 y el poder de nuestro manejo de la IA, hicimos que las botas existieran antes de tocar el suelo.

Creamos dos imágenes (delantera y trasera), un vídeo 3D con rotación y una imagen final que se convertiría en una lona gigante: una mujer, un vestido de reina, y las zapatillas como corona.

La campaña pudo lanzarse justo a tiempo. El sorteo, la visibilidad, el hype: todo real. Igual que las botas… aunque aún no se hayan fabricado.